Los alumnos del Diploma Universitario de Experto en Liderazgo y Compromiso Cívico CEU CEFAS han asistido a una comida-coloquio con el analista demográfico y responsable de Estudios y Análisis Social de CEU CEFAS, Alejandro Macarrón, para hablar sobre los retos de la inmigración y la natalidad.

Alejandro Macarrón ha comenzado su intervención trasladando a los alumnos una perspectiva histórica sobre la evolución demográfica de España y cómo durante siglos la alta natalidad ha estado vinculada a la elevada mortalidad infantil: “Antes se tenían entre cuatro y cinco hijos por mujer porque muchos no sobrevivían; hasta el 60% no alcanzaba la edad adulta”, ha señalado.

A continuación, el investigador demográfico ha profundizado en las causas del desplome de la natalidad en la actualidad, vinculándolo a cambios sociales y culturales: “Hoy el problema no es que mueran niños, sino que nacen muy pocos”, ha afirmado. En este sentido, ha destacado factores como el retraso en la emancipación y en la formación de familias: “Nos independizamos tarde, muchas veces en condiciones precarias, y eso retrasa y reduce la natalidad”.
En relación con la inmigración, Alejandro Macarrón la ha descrito como un proceso intenso en las últimas décadas, especialmente desde la etapa de la burbuja inmobiliaria: “Han llegado millones de inmigrantes y, en muchos casos, sin una planificación adecuada”, advirtiendo de sus consecuencias en ámbitos como la vivienda o los servicios públicos: “Estamos alcanzando puntos de saturación en sanidad y en el acceso a la vivienda”.
Además, el analista ha advertido sobre la falta de previsión en la gestión de estos flujos: “Nadie ha planificado bien la inmigración en relación con la capacidad real del país”, ha señalado. En este contexto, ha aludido a lo que considera una “tormenta perfecta”, donde confluyen baja natalidad, presión migratoria y dificultades estructurales.


En la parte final de su intervención, Macarrón ha puesto el foco en la dimensión cultural del problema, defendiendo la necesidad de recuperar el valor de la familia: “No nos podemos resignar a no tener hijos; hay que revalorizar la natalidad”. Asimismo, ha subrayado que el retraso en la maternidad tiene consecuencias claras: “La fertilidad sí tiene edad, y eso influye directamente en el número de hijos”.
Con todo ello ha lanzado un mensaje de advertencia y responsabilidad: “Llevamos décadas con muy pocos nacimientos y eso tendrá efectos profundos si no reaccionamos”, animando así a tomar conciencia de uno de los principales retos demográficos actuales.