
Hemos presentado el segundo informe de la colección del Instituto de Estudios Americanos CEU CEFAS, “La hispanidad y Occidente: Tradición, identidad y retos compartidos” en un acto que ha reunido a distintos expertos para reflexionar sobre los fundamentos de la tradición occidental y su papel central en la hispanidad. En la presentación han intervenido la directora del Instituto de Estudios Americanos CEU CEFAS y autora del informe, Consuelo Martínez-Sicluna y Sepúlveda; el presidente de la Oficina Regional del Instituto de Estudios Americanos CEU CEFAS, Diego de la Torre; así como el profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y autor del informe, José María Carabante.
De la Torre ha comenzado el encuentro poniendo de relieve la importancia de trabajar a favor de la idea de hispanidad y de proteger los principios fundamentales de la civilización occidental. En este sentido, ha reivindicado la hispanidad como una fuerza civilizadora decisiva en la construcción de Occidente y ha advertido sobre las narrativas sesgadas que han distorsionado su legado. Durante su intervención, ha defendido la necesidad de fortalecer una alianza entre el mundo hispánico y el anglosajón para preservar la civilización occidental, que ha considerado la principal fuente de prosperidad de la historia. Asimismo, ha subrayado que la expansión de España en América estuvo guiada por una brújula moral cristiana que marcó profundamente el desarrollo del continente: «Lo que conquistó América fue la brújula moral cristiana», ha afirmado.



Seguidamente, Martínez-Sicluna y Sepúlveda ha querido poner de relieve que Hispanoamérica nació como parte de Occidente gracias a la labor de la Monarquía Hispánica y ha subrayado que España llevó a América no solo una lengua y unas instituciones, sino también el legado del derecho, el pensamiento occidental y el Evangelio, dando lugar a una nueva realidad histórica fruto del mestizaje y el encuentro entre dos mundos. Asimismo, ha destacado que la misión de España fue, ante todo, una «misión de conciencia», de la que surgiría una determinada idea de Occidente: «Hispanoamérica no era una configuración geográfica, sino una configuración de carácter espiritual», ha concluido.
Finalmente, Carabante ha reflexionado sobre la crisis cultural que atraviesa Occidente y ha puesto de relieve la tradición hispánica como una propuesta marcada por el humanismo, la trascendencia y el universalismo. Frente a corrientes como la teoría crítica de la raza o la teoría decolonial, que cuestionan los fundamentos de la civilización occidental, ha defendido la necesidad de recuperar una cultura integradora capaz de proyectarse hacia el futuro. En este sentido, ha subrayado la importancia de la educación como principal herramienta para revitalizar el legado cultural de Occidente y afrontar su actual declive: «La propuesta principal es educativa; que haga reverdecer el sueño de una cultura integradora y universalista propia del mundo occidental», ha concluido.