
Los datos demográficos de los últimos años, en particular, los correspondientes a 2024, confirman una profundización del deterioro demográfico en España que afecta a sus principales componentes: la fecundidad, el saldo vegetativo, la estructura por edades y los flujos migratorios. Los nacimientos y la tasa de fecundidad se sitúan en mínimos históricos, mientras que la edad media en la que se tiene el primer hijo alcanza máximos sin precedentes. El número de defunciones supera de forma creciente al de nacimientos entre la población nacida en España, lo que se traduce en un saldo vegetativo cada vez más negativo. Paralelamente, el envejecimiento de la población avanza con rapidez, aumenta el número de hogares unipersonales y se acentúa la soledad, indicadores todos ellos del deterioro de la estructura demográfica y familiar.
A este proceso se añade una llegada de inmigración de gran magnitud y escasa ordenación, alejada tanto de las necesidades reales del mercado de trabajo como de la capacidad de absorción de un mercado de la vivienda tensionado y de unos servicios públicos, especialmente los sanitarios, sometidos a una creciente congestión. Como resultado, el crecimiento de la población total descansa de manera creciente en los flujos migratorios, mientras que la población autóctona continúa reduciéndose de forma sostenida.
El presente informe del Observatorio Demográfico de CEU-CEFAS se dedica a exponer y analizar los datos demográficos más recientes de España, disponibles a diciembre de 2025. Su objetivo es ofrecer un diagnóstico riguroso de la magnitud y las tendencias del deterioro demográfico, así como de sus principales implicaciones económicas, sociales y territoriales, y contribuir a la reflexión sobre las políticas públicas y los cambios culturales necesarios para afrontar un proceso que, de mantenerse, condicionará de forma decisiva el futuro de la sociedad española en las próximas décadas.